La Santa Trinidad: Hay un solo Dios, vivo y verdadero, creador y conservador de todas las cosas. Y en la unidad de esta divinidad hay tres personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Estas tres personas son una sola en eternidad, deidad y propósito, de infinito poder, sabiduría y bondad.
El Hijo: Dios mismo se encarnó en la persona de Jesucristo para reconciliar al hombre con Dios. Concebido por el Espíritu Santo, nacido de la virgen María, él reunió en sí la deidad de Dios y la humanidad del hombre. Jesús de Nazaret era Dios en carne humana, verdadero Dios y verdadero hombre. El vino para salvarnos.
El Espíritu Santo: Creemos que el Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad. Procediendo del Padre y del Hijo, es uno de ellos, la deidad Eterna; igual en divinidad, majestad y poder. Él es Dios actuando en la creación, la vida, y la iglesia. La encarnación y ministerio de Jesucristo fueron consumados por el Espíritu Santo. El continúa revelando, interpretando y glorificando al Hijo.