Los Metodistas Libres ecuatorianos somos una comunidad de cristianos que miramos a la iglesia, en el libro de los Hechos de los Apóstoles y en otras escrituras del Nuevo Testamento, como principal herencia. Los puntos de discusión, decisiones y acciones de la Iglesia cristiana en todas las épocas son importantes para nosotros.
La herencia de la Reforma es reflejada en la entrega de la Biblia como la suprema regla de fe y manera de vivir y la salvación por gracia por medio de la fe.
Teológicamente, nosotros estamos comprometidos a toda la afirmación Wesleyana – Arminiana del amor salvífico de Dios en Cristo.
Juan Wesley redescubrió el principio de la seguridad por medio del testimonio del Espíritu Santo.
Él declaró una confianza escritural en un Dios que puede limpiar de pecado los corazones de los creyentes, aquí y ahora, por fe, llenarlos con el Espíritu Santo y capacitarlos para llevar a cabo su misión en el mundo.
Juan Wesley escribió de él y su hermano Carlos: “En 1729 dos jóvenes de Inglaterra, leyendo la Biblia, vieron que sin santidad no podían ser salvos, así mismo, que los hombres son justificados antes de ser santificados; pero aún así la santidad era su objetivo. Dios entonces les dio el encargo de levantar un pueblo santo.”
Eclesiásticamente, la herencia metodista es continuada en la organización metodista libre. Hay líneas de responsabilidad que unen los ministerios: local, distrital, conferencial y denominacional.
Los metodistas libres tratamos de expresar el concepto de la iglesia de Cristo; su perspectiva histórica y las necesidades de las personas en demandas y principios específicos.
Hoy nos esforzamos en continuar la misión de la cristiandad del primer siglo, la cual fue recuperada por Juan Wesley y los primeros metodistas que declararon que existían “para levantar un pueblo santo”.
Somos una comunidad de cristianos que tratamos fervientemente de llegar al cielo y nos hemos consagrado a trabajar en el mundo para salvación de todos los hombres.
Nos entregamos a Cristo y a nuestra iglesia sobre todo lo demás. Nos guardamos libres de alianzas que podrían comprometer su más cara lealtad, y de todo aquello que pudiera constituir un obstáculo y comprometer su efectividad de testimonio a la fe trinitaria, y la dependencia del hombre en la gracia de Dios.
Como cristianos metodistas libres nos negamos a nosotros mismos, tomamos nuestra cruz diariamente, y seguimos a Jesús. Nos sometemos a toda voluntad de Dios revelada en su Palabra, y creemos que las condiciones de salvación son las mismas ahora como lo fueron en los días de los apóstoles.
En doctrina, las creencias metodistas libres son las mismas que sostiene el protestantismo evangélico arminiano, con un énfasis en la enseñanza escritural de la entera santificación tal como fue sustentada por Juan Wesley.