La cita en la página anterior de la Disciplina de nuestra Iglesia muestra la actitud de un miembro de nuestra Iglesia hacia el mundo. ¿Cómo podemos interpretar estos principios en relación con el mundo de nuestro derredor y en relación con los demás cristianos de nuestra Iglesia? En esta lección estudiaremos la relación del cristiano con el mundo. En la lección II veremos su relación con los demás cristianos y en la lección III su relación con el cielo.
El Cristiano y el Gobierno Civil
El pasaje Bíblico más extenso que trata del deber del cristiano hacia el gobierno civil se encuentra en Romanos 13:1-8, y lee así: “Toda alma se someta a las potestades superiores; porque no hay potestad sino de Dios; y las que son de Dios son ordenadas. Así que, el que se opone a la potestad, a la ordenación de Dios resiste: y los que resisten, ellos mismos ganan condenación para sí. Porque los magistrados no son para temor al que bien hace, sino al malo. ¿Quieres pues no temer la potestad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es ministro de Dios para ti también. Mas si hicieres lo malo, teme: porque no en vano lleva el cuchillo; porque es ministro de Dios, vengador para castigo al que hace lo malo. Por lo cual es necesario que le estéis sujetos, no solamente por la ira, mas aun por la conciencia. Porque por esto pagáis también los tributos; porque son ministros de Dios que sirven a esto mismo. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que pecho, pecho; al que temor, temor; al que honra, honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, cumplió la ley”.
De este pasaje notamos que las autoridades civiles son ordenadas por Dios para preservar el orden en este mundo. De modo que el cristiano, tanto como cualquier ciudadano del país debe obedecer y respetar las autoridades legítimas. Debe pagar sus impuestos y cooperar con su gobierno en toda manera posible. En I Timoteo 2:1-3 el apóstol Pablo nos exhorta a orar siempre por las autoridades. Si la ley no esta conforme con la ley de Dios, el cristiano hará todo lo posible dentro de sus derechos como ciudadano para ponerlas en conformidad con las Sagradas Escrituras.
El Cristiano y el Juramento
En los Artículos de Fe se encuentra la siguiente regla en cuanto al juramento: “Confesando que nuestro Señor y Santiago, su apóstol, prohíben a los cristianos el juramento vano y temerario, juzgamos, sin embargo, que la religión cristiana no prohíbe que uno preste juramento a requerimiento del magistrado y en causa de fe y caridad, con tal de que se haga según la doctrina del profeta, en justicia, juicio y verdad” (Disciplina de la Iglesia Metodista Libre, párrafo 43)
El cristiano debe guardar su palabra tan fielmente que no es necesario tomar juramento para que la gente tenga confianza en sus afirmaciones. Jesucristo dijo en el Sermón del Monte que para el cristiano basta decir “sí, sí, no, no”. Pero en caso de que tenga que prestar juramento, el cristiano siempre lo hará en serio y nunca en vano.
El Cristiano y el Militarismo
Uno de los nombres dados a Jesús es “Príncipe de Paz”. El apóstol nos exhorta en Romanos 12:18: “Si todos los hombres”. Es claro que el deber del cristiano es hacer todo lo posible para vivir en paz con los hombres y buscar un arreglo amigable en cualquier dificultad. Este mismo principio debe aplicarse en asuntos nacionales e internacionales.
El versículo de Romanos citado arriba reconoce que a veces no es posible vivir en paz con todos los hombres. El cristiano hará todo el esfuerzo a su alcance por mantener la paz y buenas relaciones personales y nacionales, pero cuando no es posible- cuando la maldad de los hombres hace necesario que el cristiano defienda su familia y su patria con la fuerza- entonces no debe faltar a su obligación de proteger a los suyos.
Los cristianos son los ciudadanos mejor y más responsables de cualquier país, ya que como tales viven vidas morales y aman al prójimo como a sí mismos.