Jesús dijo a Pilato: “Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearían para que yo fuera entregado a los judíos: ahora, pues, mi reino no es de aquí” (Juan 18:36). Cuando el cristiano dice que es miembro del reino de Dios está hablando del reino espiritual que abarca tanto este mundo como el venidero. No es una alianza nacional sino universal y espiritual. Como la manifestación visible del reino de Dios en el mundo es la Iglesia, estudiaremos en esta lección la relación del cristiano con la Iglesia.
Miembros de la Iglesia Universal
Propiamente dicho los términos “Reino de Dios” e “Iglesia Universal” son sinónimos. Pertenecer al Reino de Dios pues quiere decir que pertenece a la Iglesia Universal que está compuesto de todos los cristianos que han vivido y que viven aún, de toda nación y lengua. La Iglesia Universal esta dividida en dos partes- los que viven aquí en la tierra y los que han muerto y han ido para estar con su Señor. Los que viven en esta tierra están divididos por mares y continentes y hablan muchos idiomas distintos. Para facilidad de cuidar a los miembros y organizarles para las actividades cristianas, la Iglesia en este mundo se ha dividido en muchas partes según la necesidad y deseo de los miembros. Nuestra Iglesia Metodista Libre es una de estas partes. Para fines de este estudio consideraremos solamente los miembros de nuestra agrupación.
Miembros de la Iglesia Metodista Libre
Todas las Iglesias de hoy pueden clasificarse en dos grupos. El primer grupo incluye a las que ponen énfasis sobre las formas de religión pero descuidan la vida santa. Sus requisitos para los miembros son pocos, como por ejemplo solamente confesar que creen en Cristo como el Hijo de Dios. Hacen buenas contribuciones a la vida cultural y social, pero la mayor parte de sus miembros no han sido salvos.
El segundo grupo incluye las Iglesias que ponen su mayor énfasis sobre la salvación del individuo e insisten en que un cambio en el corazón resultara en un cambio de vida. Esas Iglesias casi siempre son mas pequeñas que las del otro grupo puesto que son pocos los que están dispuestos a negarse a sí mismo, tomar su cruz diariamente y seguir en pos de Cristo. Sin embargo, son estas Iglesias las que son la sal de la tierra y es de tales grupos que vienen los grandes avivamientos espirituales.
Hay cristianos sinceros en el primer tipo de Iglesias e hipócritas en el segundo, pero sus características más sobresalientes son las anotadas arriba. La Iglesia Metodista Libre pertenece a la segunda clase.
Nuestra forma de adoración es sencilla. La oración espontanea, cantos congregacionales, y la lectura y explicación de la palabra de Dios, son los elementos mas importantes de nuestra adoración. En todos los servicios usamos la lengua entendida por la gente. Conducir el servicio en un idioma no entendido por la congregación o la práctica de “hablar en lenguas” en el culto es repugnante a la Palabra de Dios (I Corintios 12:4, 30; Efesios 4:11; Romanos 12:6-8; I Corintios 14:1-40- especialmente versículo 19).
Para guiar al cristiano en su vida diaria y para que la Iglesia presente un testimonio claro al mundo, la Iglesia Metodista Libre ha publicado una lista de “Reglas Generales”. Estas reglas son las normas de práctica en la vida diaria de los miembros de ella. El resto de esta lección es un resumen de estas reglas para membresía.
Privilegios de los Miembros.- La Iglesia Metodista Libre es una parte de la Iglesia Invisible de Dios así que nuestros miembros son socios de todos los cristianos de todas las épocas y naciones que forman el Reino de Dios.
La Iglesia Metodista Libre tiene sociedades y misiones alrededor del mundo de modo que somos parte de una organización mundial. Además de nuestras Iglesias en América del Norte, donde fue organizada, tenemos iglesias y misiones en 22 campos misioneros. Casi la mitad de los miembros de la iglesia viven fuera de los Estados Unidos y las iglesias extranjeras están creciendo tan rápidamente que pronto vamos a tener mas miembros en el extranjero que en los Estados Unidos.
La organización de nuestra iglesia es democrática. Cada miembro en plena conexión tiene voz y voto en los planes de la misma. Puede ejercer su voto en la elección de los cuerpos oficiales y delegados a las conferencias de la Iglesia, y tiene derecho de servir en capacidad de oficial de ella cuando sea nombrado por sus socios.
Los miembros tienen derecho de trasladarse de una iglesia local a otra. Si van a vivir en otro pueblo donde hay una Iglesia Metodista Libre solamente tienen que pedir una carta de traslado de la iglesia donde era miembro. Al presentar su carta de traslado automáticamente pasa a ser miembro en la nueva localidad.
Ningún miembro puede ser expulsado de la Iglesia Metodista Libre sin un proceso en el cual se le pruebe ser culpable de actos indignos de un cristiano o sea contrario a las Reglas Generales. Aun en tal caso tiene el miembro el derecho de apelar a la decisión de una corte superior.
Requisitos de los Miembros.- El perdón de sus pecados es necesario para la persona que quiere unirse a nuestra iglesia. Nuestra disciplina requiere que antes de unirse con la Iglesia hay que mostrar el “ deseo de huir de la ira venidera y salvarse de sus pecados” (Disciplina de la Iglesia Metodista Libre, párrafo 53). Hacemos todo lo posible por interesar a los inconversos y traerlos a los servicios, pero es imposible que un inconverso se una a la iglesia como miembro.
El Bautismo Cristiano, es otro requisito de membresía. No es necesario recapitular lo que se dijo en una lección anterior acerca del bautismo, sino decir que según nuestras reglas hay que bautizarse antes de ser un miembro en plena conexión.
Los que quieren unirse a nuestra iglesia tienen que pasar un período de preparación. Durante este período de preparación el candidato puede familiarizarse con la iglesia y sus reglas para la vida, y la iglesia tiene oportunidad de observar el candidato a fin de determinar si muestra los frutos de la vida cristiana. Después del período de preparación la Junta Oficial puede recomendarle para miembro en plena conexión o continuarle a prueba por mas tiempo, si cree prudente hacerlo.
El candidato a esta clase de membresía debe aceptar de buena voluntad los Artículos de Fe, las Reglas Generales de conducta cristiana y la autoridad de la Disciplina en asuntos del gobierno de la iglesia.
Se le requiere además un voto de sostener la Iglesia, vivir en comunión con los miembros de la misma, y buscar la gloria de Dios en todas las cosas.
Deberes de los Miembros.- Hacer buenas obras es el resultado lógico de una vida consagrada al Señor. Se manifestará en muchas maneras tales como: guardar el Día del Señor, ayudar a los pobres y enfermos- especialmente entre los hermanos; visitar y aconsejar a los demás miembros, etc.
Dice la Disciplina (párrafo 55): “Se espera que todos los que deseen permanecer en la Iglesia continúen manifestando su deseo de salvación:… asistiendo las instrucciones de Dios, a saber; el culto público a Dios, el ministerio de la Palabra, ya leída o predicada, la Santa Comunión, la oración privada y de familia, el escrutinio de las Escrituras, el ayuno o la abstinencia”. De aquí vemos que es un deber del cristiano siempre asistir a los cultos.
La oración es el aliento vital de la vida cristiana. Debe practicarse en privado cada día al levantarse; con toda la familia mañana y noche; dar gracias a Dios antes de cada comida; y públicamente en la iglesia.
Nunca es posible para el pastor hacer todo el trabajo de la Iglesia ni es deseable. Cada miembro debe hacer su parte ayudando al pastor y los demás oficiales de la iglesia, tomando parte en las actividades de las distintas organizaciones como la escuela dominical, la sociedad de jóvenes, etc.
La iglesia no cobra nada por sus servicios puesto que el servicio de Dios es por amor y no por ganancia. Sin embargo la obra de Dios es por amor y no por ganancia. Sin embargo la obra del Señor no puede tener éxito sin dinero, puesto que hay que edificar templos, sostener obreros, comprar literatura, mandar misioneros, y conseguir equipos para la iglesia. Es imprescindible, entonces, para cada miembro contribuir liberalmente con su tiempo, influencia, y dinero a la iglesia por el amor de Dios.
Satanás es el autor de los vicios y nosotros no somos siervos de Satanás. Además nuestros cuerpos son templos de Dios y no debemos profanarlos con el alcohol, el tabaco, etc. Que los destruyen y nos conducen a malas compañías. El cristiano debe abstenerse de los vicios.
Dios ha ordenado el matrimonio como la relación mas sagrada entre los humanos y muy a menudo usa la figura de esposas y esposos para ilustrar la relación íntima entre Jesús y su Iglesia. Ningún cristiano tendrá relaciones ilegítimas ni antes ni después del matrimonio, porque el cristiano debe abstenerse de la inmoralidad.
El cristiano debe abstenerse de los placeres destructivos. Entre estos pueden clasificarse: la lectura de literatura malsana, diversiones crueles, jugar dinero, la lotería, el cine, etc. Estas diversiones, si bien no son malas en sí, llevan al cristiano a juntarse con compañeros malos, traen malos pensamientos a su mente, facilitan la mentira y arrojan muchas otras consecuencias perjudiciales al testimonio cristiano.
La Biblia nos exhorta en II Corintios 6:14, “No os juntéis en yugo con los infieles”. Este versículo puede aplicarse a las sociedades secretas como logias que requieren de sus miembros un juramento secreto y un voto de asistencia mutua a los socios. Estas sociedades casi siempre son dominadas por hombres que no son cristianos y no viven según los principios cristianos. El cristiano en este caso puede verse en la necesidad de apoyar actos pecaminosos y descuidar sus deberes cristianos. La Iglesia, por tanto, pide de sus miembros abstenerse de las sociedades secretas.
Pablo nos exhorta a vestirnos e hábito honesto, con vergüenza y modestia y buenas obras, no con vestido y prendas costosas (I Timoteo 2:9). Por lo tanto nuestra iglesia requiere de sus miembros vistan con buen gusto pero sencillamente, dejando todos los ornamentos y prendas superfluos.
El cristiano siempre guardara la integridad en los negocios. No contraerá deudas sin la posibilidad de pagarlas, no comprará ni venderá artículos que no hayan pagado los impuestos, cumplirá su palabra aunque sea en perjuicio suyo, etc.
La Biblia nos exhorta a evitar la apariencia de maldad. Esto puede aplicarse a las cosas que en sí no son malas, pero son consideradas así por la sociedad, o cosas que pueden ofender a un hermano en Cristo. Pablo dijo que si comiendo carne ofendiera a su hermano en Cristo, él no comería carne. El cristiano siempre debe tener cuidado de no dar mal ejemplo a nadie y no hace cosas que puedan traer reproche a la causa de Cristo.