UNIDAD 1, CAPÍTULO 4
NUESTRA HERENCIA DE LA REFORMA
Hemos aprendido por medio del capítulo anterior que en todas las edades han habido movimientos evangélicos de protesta, contra los abusos de la Iglesia y el bajo nivel espiritual y moral de sus miembros. Cualquier persona se preguntaría por que estos movimientos tenían tan poco éxito en reformar la Iglesia.
La falta de éxito permanente se debía a varias causas. La principal de ellas era la ignorancia de la gente en general. Muy pocas personas sabían leer y escribir durante la Edad Media y la ignorancia y superstición prevalecían. La gente común no conocía la historia de la Iglesia Primitiva, ni había leído la Biblia jamás. Era fácil, pues, para los sacerdotes, hacerles creer cualquier cosa acerca de la vida espiritual. Era necesario que la luz del evangelio penetrara en las masas antes que una reforma tuviera éxito general.
Desde el tiempo de Constantino, la Iglesia Católica Romana había sido ligada al estado. A veces el emperador controlaba la Iglesia como jefe supremo y sumo sacerdote, y a veces los sacerdotes controlaban el gobierno, como en el caso de los papas de la Edad Media. En todo caso, los dos cooperaban en imponer su voluntad sobre las masas. Los reyes recibían el apoyo de la Iglesia, y muchas veces debían su nombramiento y permanencia en sus tronos ala influencia de los clérigos. En su turno, la Iglesia demandaba el apoyo militar y legal del gobierno civil. Cuando quería sofocar un movimiento religioso, lo condenaba como herejía y el gobierno civil tuvo que llevar a cabo la sentencia de muerte contra sus adeptos, muchas veces usando las fuerzas de sus ejércitos para hacerlo. De este modo, la Iglesia llevaba a cabo grandes matanzas de cristianos evangélicos y pudo sofocar muchos de sus movimientos o forzarles a refugiarse en lugares inaccesibles.
El sistema feudal era otro factor importante en el control de las masas. Todo el territorio estaba dividido entre grandes señores o amos. Los pobres cultivaban la tierra y pagaban tributos a ellos. El amo tenía absoluta autoridad sobre sus peones. Por cualquier capricho podía quitarles su tierra. Si la Iglesia acusaba a una persona de herejía, le confiscaba sus bienes y terrenos. En tal caso, el pobre moría porque no había otra manera de ganarse la vida. Como la Iglesia era dueña de grandes extensiones de tierra, controlaba directamente a los pobres bajo su autoridad, y por medio de su influencia en el gobierno civil, controlaba a los grandes señores feudales y los forzaba a hacer su voluntad.
La Posibilidad de una Reforma
A fines de la Edad Media, muchos de los caballeros y peregrinos de Europa hicieron el viaje a la Tierra Santa–los caballeros para reconquistar a Jerusalén de manos de los turcos, y los peregrinos para visitar los lugares sagrados relacionados con la vida de nuestro Señor Jesucristo. La conquista de Palestina no duró mucho tiempo y Jerusalén pronto cayó otra vez en manos de los mahometanos, pero las Cruzadas si tuvieron gran efecto sobre la vida de Europa.
Los viajeros que visitaron el Oriente, encontraron civilizaciones antiguas bien desarrolladas. El arte, la escultura, la filosofía y la polémica religiosa habían florecido en el Este por muchos siglos. Avidos por conocer la sabiduría del Oriente, tanto los peregrinos como los soldados, trajeron libros y toda clase de conocimientos al Oeste. Formaron grandes universidades con profesores eminentes. La ignorancia y superstición huyeron delante de este avance de conocimiento. Entre otras cosas, comenzaron otra vez el estudio de la Biblia. Pronto se dieron cuenta de lo lejos que la Iglesia se había apartado de las verdades primitivas del evangelio.
El contacto con el Este también estimuló el comercio. Los viajeros trajeron telas, metales y muchas especies desconocidas en Europa. Había gran demanda de estos artículos, de modo que una clase de comerciantes, para procurar estos productos y venderlos, se estableció en las ciudades, a lo largo de las líneas de comercio. También se desarrollaron artesanos para labrar los nuevos productos. De esta manera, una nueva clase de ciudadanos surgió, que no estaba ligada a la tierra para ganarse la vida, y por tanto, se excluía del dominio de los grandes señores feudales. La importancia de estos comerciantes y artesanos creció hasta ganar el derecho de formar ciudades libres. Estas ciudades libres llegaron a ser pequeños países, independientes de las grandes haciendas. Ni la Iglesia ni el rey podían amenazarlos con el hambre, porque ya tenían un modo nuevo de ganar la vida.
A la vez que se desarrollaron las ciudades libres, las naciones modernas estaban en proceso de formación. Las tribus salvajes de la Europa Central, que habían sido evangelizadas por la Iglesia en el tiempo del Imperio Romano, poco a poco estaban transformándose en naciones. Los alemanes, los francos y otros no querían sujetarse mas al control extranjero. Puesto que muchas veces el emperador era extranjero y apoyado por la iglesia de Roma, llegaron a considerar tanto al emperador como a la Iglesia, sus enemigos nacionales.
Veremos como una combinación de estos sentimientos populares, junto con la corrupción y opresión de la Iglesia, hicieron posible la Reforma Protestante.
El Exito del Movimiento Evangélico
Hemos notado que los movimientos evangélicos eran cada vez más fuertes al pasar los siglos, y era más difícil para la Iglesia sofocarlos. Por fin, en el principio del siglo XVI, el espíritu evangélico brotó simultáneamente en varias partes de la Europa Central, con tanta fuerza, que la Iglesia Católica no podía controlarlo.
El primer golpe del movimiento fue dado por un monje agustino llamado Martín Lutero. Horrorizado por los excesos de un vendedor de indulgencias, Lutero decidió formular unas proposiciones para debate, esperando así traer a luz los abusos de la Iglesia. Escribió noventa y cinco proposiciones que clavó a la puerta de la Iglesia de Wittenberg en la víspera del día de Todos los Santos, 1517, invitando a cualquier persona a discutir estos asuntos con él en la Universidad donde era profesor. La publicación de estas “noventa y cinco tesis” de Lutero se considera como la fecha en que principió la Reforma Protestante. Lutero esperaba que cuando el Papa se diera cuenta de los abusos que se practicaban en el nombre de la Santa Iglesia, pondría fin a tales practicas. ¡Cuál no sería su sorpresa al encontrar que en lugar de reconocer el error de sus prácticas, la Iglesia trataba de callarlo a él!
Después de muchos esfuerzos de callar al monje, el Papa por fin lo excomulgó. Tal acción, en el pasado, había puesto fin a muchos reformadores. Pero no fue así con Lutero. Ya el espíritu evangélico era tan fuerte en el pueblo alemán, que se levantó como un solo hombre para defender a Lutero y las doctrinas evangélicas que él predicaba.
Al mismo tiempo, en otras partes de Europa acontecían cosas semejantes. Dondequiera que vivían hombres ilustres como Zuinglio en Suiza, Calvino en Francia, y Knox en Escocia, abrazaban las verdades evangélicas y las enseñaban.
Cuando los argumentos y excomuniones no pusieron fin al movimiento, la Iglesia Católica se valió de los príncipes y reyes católicos para conquistar los países reformados. Esto dio lugar a grandes luchas y guerras, saliendo victoriosos a veces los católicos y a veces los protestantes. Al fin de la lucha, casi la mitad de Europa quedó separada de la sede de Roma.
Esta lucha religiosa aumentó el deseo de las naciones de Europa por su independencia. En muchos casos, el resultado de las guerras era, tanto el establecimiento de naciones independientes, como de iglesias evangélicas independientes de Roma y basadas en los principios novotestamentarios. En este tiempo, grandes iglesias evangélicas quedaron formadas, como la Luterana, la Reformada, la Anglicana y la Presbiteriana. Asimismo, comenzaron a surgir grupos más sencillos como los menonitas, anabaptistas, etc.
Los Principios Evangélicos
Para concluir este capitulo sobre el éxito de los movimientos evangélicos, conviene resumir los principios fundamentales de ellos. Estos principios pueden resumirse bajo los siguientes tres tópicos:
1. La Biblia es la Unica Regla de Fe y Conducta.
Los evangélicos sostienen que la única revelación segura que tenemos de Dios, se encuentra en las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos. En ellas se encuentra todo lo necesario para la salvación del hombre y su conducta en este mundo. Requerir de cualquier persona, como necesario para la salvación, algo que en la Biblia no se encuentra, es repugnante a la razón y a la revelación cristiana.
La Iglesia Católica, a través de los años, ha agregado a su cuerpo de doctrina y práctica muchas cosas que no se encuentran en la Biblia. Entre éstas se encuentran la veneración de los santos, el uso de imágenes y reliquias, el dogma de la asunción de María y otras tantas. Ellos justifican sus prácticas, diciendo que la tradición de la Iglesia es de igual valor que la Biblia. Esto es poner las tradiciones de los hombres al nivel de la Palabra de Dios, cosa que Jesucristo condenó fuertemente en Marcos 7:6-8, donde dice: “Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferréis a la tradición de los hombres.”
2. La Justificación por la Fe
Una de las tradiciones mas arraigadas en la práctica de la Iglesia Romana es la salvación por medio de las buenas obras. Los feligreses de la Iglesia Católica creen que pueden ganar su salvación por obras de penitencia, etc., asignadas por la Iglesia.
Temprano en la historia de la Iglesia Cristiana hubo un grupo de creyentes que enseñó así. Eran judíos y sostenían que para ser cristianos tenían que obedecer todas las obras de la ley de Moisés. Se convocó una reunión de los principales de la Iglesia, incluyendo los apóstoles, en Jerusalén, para considerar el asunto, Después de mucha discusión y oración, escribieron una carta oficial a las iglesias nuevas, explicando que somos salvos por la gracia del Señor Jesús y no por obediencia a las obras de la Ley.
San Pablo, en su Epístola a los Gálatas, es aun más explícito cuando dice: “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para que justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie ser justificado” (Gálatas 2:16).
Pueden citarse otros pasajes que enseñan igualmente que la salvación viene por la fe en Jesucristo, y no por las obras. Esta doctrina es una de las más importantes del Nuevo Testamento y del movimiento evangélico.
3. El Sacerdocio Universal del Creyente
La Biblia nos enseña que cualquier persona puede comunicarse con Dios. No se necesitan sacerdotes ni iglesias para la salvación. La Iglesia Católica sostiene que fuera de ella no hay salvación, porque creen que Dios depositó en sus manos el derecho de aceptar o rechazar a los que quieren ser salvos. Esto equivale a poner la salvación de la humanidad en las manos de los hombres o de una organización humana.
Los evangélicos sostienen que la obediencia a Dios y a La Biblia, es más importante que la obediencia a una iglesia o a un sacerdote. Cada individuo vale igual delante de Dios y puede venir libremente a Él, pidiendo salvación y luz para su vida cristiana. En Juan 3:16, Jesucristo enseñó claramente que cualquier persona que cree en Cristo puede ser salva. De modo que no necesitamos un sacerdote para representarnos delante de Dios. Cada creyente es su propio sacerdote, y tiene libre acceso a la gracia de Dios, por la fe.
¿Cuál es nuestra herencia de la Reforma? Hemos heredado un deseo ardiente por la educación de las masas, para que puedan estudiar la Biblia cada uno por sí. Y hemos aprendido el peligro de la unión de la iglesia y el estado. También nos apegamos a las grandes doctrinas evangélicas de la suprema autoridad de las Sagradas Escrituras, la justificación por la fe y el sacerdocio universal del creyente.
Es hermosa la heredad que me ha tocado (Salmo 16:6)
REPASO DEL CAPÍTULO 4
1. A que se debió la falta de éxito permanente en la reforma de la Iglesia antes del siglo 16?
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2. Los tres principios fundamentales que los evangélicos de la reforma enfatizaron son:
a. _______________________________________________________________________
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c. _______________________________________________________________________
3. La experiencia de Martín Lutero nos enseña que cuando un reformador tiene la razón el liderazgo de la Iglesia responde positivamente. (verdad o falso)
4. Escriba 2 ideas que heredamos de la era de la Reforma.
a. ______________________________________________________________________
b. ______________________________________________________________________
5. Durante el periodo en que el papado dominaba el mundo cristiano, dejaron de existir grupos religiosos con ideales evangélicos. (verdad o falso)