UNIDAD 1, CAPÍTULO 5

NUESTRA HERENCIA DEL METODISMO

La Reforma del siglo XVI no fue tan poderosa en Inglaterra como en los países de Europa, porque tomó la forma de una revolución más política que religiosa. La Iglesia de Inglaterra se separó de Roma, pero continuó siendo la iglesia del estado, dominada por el rey en lugar del Papa. Fue casi 200 años después que una verdadera reforma en la vida espiritual de Inglaterra tuvo lugar. Este avivamiento se debió en gran parte a la predicación de los hermanos Wesley.

Ya que nuestra Iglesia Metodista Libre ha descendido directamente del avivamiento de los Wesley, llamado el avivamiento metodista, conviene estudiar este movimiento mas de cerca. El obispo L. R. Marston, en su excelente libro titulado From Age to Age a Living Witness (De Edad en Edad un Testimonio Vivo), nos da una descripción de las condiciones en Inglaterra en esa época, y de las personas y eventos que cambiaron la vida espiritual del país. Mucha de la información contenida en este capítulo, apareció primero en el libro citado arriba, y se usa aquí con permiso del autor.

Las Condiciones en Inglaterra en el siglo XVIII

W. H. Fitchett, en su libro, Wesley y Su Siglo, dice del siglo XVIII en Inglaterra: “El cristianismo bajo los cielos ingleses no estaba nunca, ni antes ni después, tan cerca del punto de la muerte.”6 La corrupción del gobierno era tan patente, que los políticos mas conocidos practicaban el cohecho. A veces, una mayoría de los miembros del Parlamento estaba tan borrachos, que tenían que levantar las sesiones. Practicaban diversiones crueles, y el espectáculo más popular era presenciar a personas ejecutadas en la horca–una práctica muy común en esos días–por razones triviales. La inmoralidad florecía tanto entre los nobles, que los padres educaban a sus hijos en el arte de la seducción. La fidelidad en el matrimonio era despreciada, y los historiadores dicen que la mitad de los niños nacidos en Londres eran bastardos.

A principios de este siglo, el obispo Burnet lamentó que los candidatos para el ministerio, lejos de saber bastante para ser ordenados, no sabían suficiente de evangelio ni del catecismo para ser admitidos a la Santa Comunión. Muchos conseguían nombramiento para un cargo pastoral importante, por dinero. Los sacerdotes jóvenes se conocían por su libertinaje, y la predicación en las iglesias era tan pobre, que la gente se ausentaba o se dormía en sus asientos. Un ministro dijo que no tenía que preparar más sermones, porque ya tenia veinticuatro escritos, y ninguno de sus compañeros tenía tantos.

La teología aceptada de ese siglo era el deísmo. Según el deísmo, Dios, en una edad remota, hizo el mundo y el universo; los echó a funcionar y entonces se alejó de todo, para contemplarlo; pero jamás vuelve a ocuparse de ello. No creían que Cristo era el Hijo de Dios ni que vino a este mundo para salvarnos. Para ellos, el Nuevo Testamento no tenía valor espiritual. La única revelación de Dios que aceptaban era la naturaleza. Según este sistema, Dios no tiene interés en el hombre ni en sus problemas; no hay revelación de Dios por medio de su Hijo, ni un Espíritu Santo en el corazón del hombre. No se sorprende, entonces, de que un autor de la época dijo que visitó varias iglesias de Londres y que, del contenido de los sermones que escuchó no podía distinguir si el orador era seguidor de Confucio, Mahoma o Cristo.

El Fundador del Metodismo

En medio de estas tinieblas, Dios levantó un profeta–Juan Wesley. La historia de su peregrinación de las tinieblas a la luz, marca uno de los relatos más dramáticos en el cristianismo. Trataremos de seguir su lucha, para apreciar su victoria.

1. Buscando en las Tinieblas

A pesar de la pobreza de su hogar, los padres de Wesley eran personas bien preparadas y muy intelectuales. Juan Wesley, así como su hermano Carlos, recibieron la mejor educación que podía encontrarse en Inglaterra. A la edad de diez años, Juan fue matriculado en la famosa escuela Charterhouse, en Londres. Más tarde fue admitido en Oxford, donde se graduó con el titulo de Bachiller en Artes en 1725, y Maestro en Artes en 1727. Fue ordenado diácono en la Iglesia Anglicana en 1725, y presbítero en 1728. Sirvió por un tiempo como instructor en filosofía y como maestro de griego y Nuevo Testamento en Oxford.

Siendo un intelectual, era natural que Wesley tratara de encontrar a Dios por medio de la razón. Estudió profundamente las filosofías de su día. Para ganar su titulo de Maestro en Artes, escribió sobre temas tan diversos como “Almas en los Animales,” “Julio Cesar” y “El Amor de Dios.” En uno de sus sermones, años después, cuenta como buscó a Dios por medio de la razón, hasta que en su desesperación, estaba al punto de buscar su propia muerte.

Cerca del fin de sus estudios en Oxford, Wesley comenzó a interesarse mucho en las obras de los místicos. Estas personas creían en una unión mística del hombre con Dios; tanto así, que la luz interior de comunión con Dios llegó a ser para ellos de mas importancia que la Palabra revelada, o el ejemplo de Jesucristo. Creían que Dios hablaba directamente al corazón del hombre por medio de su intelecto y conciencia, sin necesidad de la Santa Biblia. Esta creencia, por supuesto, dio lugar a muchos excesos, ya que las experiencias interiores eran de mas importancia para ellos que la Biblia. Pero, para el joven intelectual, harto de su búsqueda infructuosa por medio de la razón, la piedad profunda de los místicos le atraía y apelaba fuertemente.

Al finalizar su estancia en Oxford y durante su ministerio en América, Wesley hizo un esfuerzo tremendo para justificarse delante de Dios por sus obras. Practicó la abnegación en todas sus formas. Limitó drásticamente sus gastos, hasta faltarle la comida y ropa necesarias, para dárselos a los pobres. Ayunó tres veces por semana. Planeó con cuidado el uso de cada minuto de cada día, a fin de no malgastar ningún momento. Esperaba, por sus propios esfuerzos, encontrar paz con Dios. Sin embargo, el camino del legalismo no le produjo la paz.

Wesley creía firmemente, en esos años, en el valor de los sacramentos. Insistió en bautizar a los infantes por inmersión (sumergiéndolos tres veces en el agua). Rehusó hacer el entierro cristiano a los que no eran bautizados. Rehusó administrar el bautismo a los niños de personas no miembros de la Iglesia Anglicana. No permitió a nadie tomar la Santa Comunión si no había sido bautizado en la Iglesia Anglicana. Pero el ritualismo tampoco le trajo la paz.

Es probable que Juan Wesley no hubiera podido aceptar la doctrina bíblica de salvación por la fe Si no hubiera probado, por experiencia propia, que la salvación no puede encontrarse en los esfuerzos intelectuales de la razón, ni en las experiencias interiores del misticismo, ni en la vida de buenas obras del legalismo, ni tampoco en someterse a la autoridad del ritualismo de la iglesia establecida. Después de tantos años de sed espiritual y después de agotar todos los caminos conocidos al hombre para encontrar a Dios, por fin estaba en condición de aceptar la instrucción de Peter Bohler, que la salvación es por la fe sola y que es instantánea.

2. Hallando la Luz

Antes de su conversión, que ocurrió en una humilde capilla de Londres en la calle Aldersgate, Juan Wesley era un siervo muy fiel a su Señor, pero no tenía fe. Trató de ser un cristiano, pero no hallaba como. Se preocupaba por su propia vida espiritual, mas que por la salvación de las almas perdidas. En su Journal describe de la siguiente manera su experiencia de conversión, la noche del veinticuatro de mayo de 1883:

En la noche fui, muy en contra de mis deseos, a una sociedad en la calle Aldersgate, donde alguien estaba leyendo el prefacio de Lutero a la Epístola de los Romanos. Como a las nueve menos quince, mientras él estaba explicando el cambio que Dios obra en el corazón por la fe en Cristo, sentí mi corazón singularmente conmovido. Sentí que en verdad confiaba en Cristo, Cristo solo, para mi salvación, y una seguridad me fue dada de que había quitado mis pecados, aun los mas, y me había salvado de la ley del pecado y de la muerte.7

Inmediatamente Wesley fue, con un grupo de sus amigos, al cuarto de su hermano Carlos, quien estaba convaleciendo de una enfermedad, para anunciarle la grata noticia de su salvación.

La experiencia de Juan Wesley en Aldersgate era, sin duda, el punto de partida de su vida. Sin embargo, muchas veces pasamos por alto el tiempo inmediatamente después de esta experiencia en la vida de Wesley. Cuanta fue la sorpresa de Wesley al encontrar que todavía tenia que sostener una lucha constante contra la tentación y el pecado. Justificado ante Dios, no cometía pecado, pero luchaba constantemente por no hacerlo. Así que concluía que el pecado existía todavía en su corazón pero no lo dominaba. El mismo lo expresa así: “Fui continuamente tentado, pero no vencido.”

En este estado de cosas, Wesley fue a Alemania para buscar ayuda de sus amigos los moravos. Aprendió de ellos mucho de valor, pero no estaba ciego al peligro de su constante preocupación por los sentimientos interiores.

En medio de esta lucha con el pecado interior, vino una invitación por parte de su amigo y compañero George Whitfield, para ayudarle como predicador de los mineros de Bristol. Estos servicios se llevaron a cabo al aire libre. Wesley no quería ir porque le repugnaba la idea de predicar fuera del templo, y prefería gastar su tiempo en compañía de sus amigos en contemplación espiritual. Todavía le atraía la idea de refugiarse del mundo en ejercicios espirituales. Por fin, se dio cuenta de su egoísmo y del llamado de Dios. Entonces experimentó un cambio radical en su vida. Desde el momento que aceptó la invitación a Bristol, cesaron las luchas interiores y Wesley comenzó una vida de intensa actividad para la salvación de las almas.

Aunque Wesley no lo dice directamente en sus libros, el Dr. Marston está convencido, después de mucho estudio del asunto, que la crisis precipitada por la invitación a Bristol era el momento cuando Wesley entró en la experiencia de la santificación, de la cual escribe tanto de aquí en adelante.

El obispo Marston resume la experiencia de Juan Wesley, en las siguientes palabras:

Una de las maravillas de toda biografía es la manera en que Juan Wesley fue preservado de caminos falsos, sin que más tarde fuera elevado al extremo opuesto, renunciando a estos mismos poderes de mente y personalidad en los cuales había sido falsamente enseñado a buscar a Dios. Wesley fue librado de las garras heladas de la razón. Mas, sin embargo, siempre fue amigo de la educación y buscó el consejo de la razón, sin someterse a su reino absoluto. Habiéndose librado de las pesadas cadenas del legalismo, no obstante siempre declaró los imperativos de la vida santa y las buenas obras. Fue librado de un ascetismo que le había llevado a renunciar aun las cosas buenas de la vida; pero todavía mantuvo la disciplina del espíritu sobre las contenciones del deseo físico. Se libró de la esclavitud del ritualismo, pero siempre aceptó el orden eclesiástico, para evitar el caos. Se abrió camino a través de la neblina del misticismo, pero llegó a tener una experiencia vital y personal grabada en su corazón; estando protegido del exceso de subjetivismo, por las restricciones de la disciplina social y por la Biblia, como la norma para juzgar la misma experiencia personal. Sin este equilibrio en medio de las fuerzas contradictorias del siglo XVIII, Juan Wesley no podía haber sido el instrumento efectivo, por el cual Dios movió a Inglaterra hacia nuevos canales de fe, esperanza y amor, y puso en movimiento una corriente de calor espiritual y poder que cercó la Tierra.8

El Metodismo En Inglaterra

Después de treinta y cinco años de búsqueda y frustración, Juan Wesley por fin encontró lo que su alma tanto anhelaba y salió a proclamar su mensaje al mundo. El movimiento que brotó de sus esfuerzos se llama el metodismo. Transformó a Inglaterra y ha afectado profundamente al mundo. Tal movimiento es digno de estudiarse. Trataremos de presentar aquí sus me todos y su mensaje.

1. Sus Métodos

Ya en sus días en Oxford, los hermanos Wesley se habían interesado por los presos. No dilataron, después de encontrar la salvación por la fe, en proclamar esta verdad a aquellas pobres personas. Apenas dos meses después de su salvación, Carlos Wesley acompañó a diez presos a la horca. El había pasado la noche anterior con ellos en su celda y la mayoría de ellos habían dado evidencia de un cambio de vida. La presencia de Carlos Wesley en la hora de su muerte les dio aliento. El mismo dijo: “Esa hora debajo de la horca era la hora más bendita de mi vida.” El movimiento metodista, además de salvar a muchos presos, hizo mucho para aliviar la condición lamentable de las prisiones de Inglaterra.

Le era muy difícil para Wesley aceptar la necesidad de predicar en los campos. Hasta su conversión, era tan apegado al ritualismo y el buen orden eclesiástico, que pensaba que la salvación de un alma seria un pecado si ocurría fuera del templo. Sin embargo, cuando ya no era posible predicar en las iglesias porque les fue prohibido y aun se les cerraban las cárceles para que no predicaran a los presos, los metodistas empezaron a predicar al aire libre. Jorge Whitfield fue el primero en intentarlo. En su primer sermón en los campos de Bristol predicó a 200 personas. Ocho días después, 20,000 se congregaron para oírlo. Este éxito tan fenomenal atrajo la atención de los demás. En medio de este avivamiento, Whitfield tuvo que regresar a sus labores como misionero en América. Fue entonces que llamó a Juan Wesley para que continuara su obra en Bristol.

Este llamamiento precipitó una crisis en la vida de Wesley. Es muy probable que esta crisis le trajo al punto de entera consagración a Dios, que más tarde llamó la experiencia de entera santificación. Muy en contra de sus deseos, Wesley comenzó a predicar en los campos de Bristol. Pronto se convenció de que no solamente era la voluntad de Dios, sino que era imprescindible para el crecimiento de la obra. Veinticinco años después declaró: “Si este método (la predicación en los campos) fuera abandonado, temo que la obra entera gradualmente moriría.”

El obispo Marston dice: “Por medio de sus himnos, Carlos Wesley hizo mas para formar el pensamiento doctrinal de los convertidos al metodismo, que Juan por medio de su hábil predicación.”9 Es casi increíble que Carlos Wesley haya escrito 6,500 himnos antes de su muerte. Muchos de estos himnos se cuentan entre los más populares de los himnarios de nuestros días. Entre ellos se hallan los himnos: “Oid un Son en Alta Esfera,” “El Señor Resucitó, Aleluya” y “Solo Excelso, Amor Divino.”

Estos cantos e himnos cautivaron el corazón de las masas, porque antes de los Wesley la gente no cantaba. Pero ahora, los versos líricos de Carlos Wesley y su música conmovedora, aumentaron el fervor de los creyentes y conmovieron vastas congregaciones a aceptar a Cristo. Pero, lo más importante de todo, era que los himnos estaban llenos de referencias a las Escrituras y a la doctrina. Se dice que el metodismo conquistó la alianza de las masas, por encima del calvinismo, porque el calvinismo no produjo cantos.

Comenzando desde su conversión, Juan Wesley escribió un promedio de seis volúmenes cada año, durante cincuenta y cinco años. Su producción más importante fue la traducción del Nuevo Testamento a las ingles. Esto no era una revisión de traducciones existentes, sino una nueva traducción del griego, que él conocía a fondo. Es interesante que la ultima revisión oficial de La Biblia en ingles está de acuerdo con Wesley en 6,500 casos, donde él cambió las versiones existentes. Wesley reconoció el valor de la palabra impresa porque aconsejó a sus predicadores leer los libros más útiles, y a leer por lo menos cinco horas diarias.

Wesley era un genio en organización. Desde el principio organizó a los nuevos creyentes en sociedades, el propósito de las cuales era la oración en conjunto, la exhortación, y la ayuda mutua en el desarrollo de la vida espiritual. Estas sociedades fueron divididas mas tarde en clases de diez miembros, con uno del grupo designado como guía de clase. El guía de clase debía ver a cada miembro de su clase semanalmente y ayudarle, en toda forma posible, en su vida espiritual. Nuestra Iglesia preserva esta clase de organización y donde el guía de clase lleva a cabo su deber, los miembros crecen espiritualmente.

En una sociedad viciosa como la del siglo XVIII en Inglaterra, era necesario establecer normas de conducta cristiana. En 1743, los hermanos Wesley publicaron las Reglas Generales para sus sociedades. Estas reglas ayudaron a los nuevos convertidos a modelar sus vidas según las normas cristianas. Nuestra Iglesia Metodista Libre conserva estas Reglas Generales en su forma original como parte de nuestro Libro de Disciplina.

2. Su Mensaje

Los estudiantes de Wesley generalmente están de acuerdo en que la contribución de Wesley en el campo de doctrina, no consiste en doctrinas nuevas, sino en descubrir y aplicar de nuevo doctrinas ya establecidas por la Iglesia pero, por lo general, olvidadas.

Mucho se ha dicho del valor de la experiencia en la teología de Wesley, pero un estudio cuidadoso de sus obras revela que su ultima norma o apelación de doctrina y fe era las Sagradas Escrituras. Contrario a los deístas, quienes dependían en la razón humana, y de los místicos que dependían de sus impresiones interiores, y de los ritualistas que confiaban en las doctrinas históricas de la Iglesia, Wesley sujetaba todo–la razón, la fe, las impresiones, los credos–a la autoridad de la Palabra de Dios.

Juan Wesley enseñó que cada cristiano puede saber de seguro que sus pecados son perdonados. En su sermón titulado “El Testimonio del Espíritu” dice que el testimonio del Espíritu es “una impresión o experiencia interior en el alma, por la cual el Espíritu de Dios testifica directamente a mi espíritu, que soy un hijo de Dios; que Jesucristo me ha amado, y se ha dado a sí mismo por mí; y que todos mis pecados son borrados, y yo, aun yo, soy reconciliado con Dios.”10

Otra doctrina enfatizada por los Wesley era que la salvación es para todos. Dios no excluye a nadie, pero ofrece su salvación a todo aquel que cree. Estas nuevas eran muy gratas a las masas que vivían en pecados y vicios. El mensaje del metodismo es un mensaje de esperanza para todo el mundo.

La experiencia cristiana no termina con la justificación o sea el perdón de nuestros pecados. Juan Wesley predicó de nuevo la doctrina, casi olvidada, de la santificación. Enseñó que Dios puede hacer mas que perdonar los pecados. Él puede también limpiar el corazón humano de los deseos pecaminosos de vida, y llenarle de puro amor. Cuando el creyente siente los deseos carnales de odio, celos, etc. estorbando su vida espiritual, pide de Dios libertad de tal corrupción interior. Dios le limpia y le llena de su Santo Espíritu. Esto da fuerza a la vida y le ayuda a testificar con éxito como en el día de Pentecostés. Además, le da un nuevo impulso para vivir mas cerca de Dios. Todos los días crece en su vida espiritual hasta llegar a ser un cristiano maduro.

La maravilla del movimiento metodista era el cambio de vida de los convertidos. En una sociedad tan viciada como la del siglo XVIII en Inglaterra, estas vidas cambiadas brillaban como antorcha en las tinieblas. Algunos historiadores están de acuerdo en que el movimiento metodista salvó a Inglaterra de una revolución horrenda como la de Francia. La sociedad de Inglaterra se transformó por el amor cristiano reinante en los corazones, y no por el odio y la venganza de una revolución. Se mejoró la condición de los obreros, los presos, los huérfanos, los desamparados, y aun la gente de familias nobles.

Somos descendientes espirituales de los metodistas, y hemos heredado muchas bendiciones de ellos. De su fundador, Juan Wesley, aprendimos que la salvación no puede conseguirse por medio de la razón, el emocionalismo místico, el legalismo, ni el ritualismo, sino por la fe en Cristo. Del movimiento metodista, que resultó de la predicación de Wesley, heredamos el énfasis en las grandes doctrinas de la Iglesia, como la autoridad de las Escrituras, La seguridad de salvación, la salvación para todos a la santificación. También heredamos su práctica de predicar a todos dondequiera que haya oportunidad; de cantar alegremente al Señor; usar la página impresa para anunciar el evangelio, y la organización y disciplina personal. Realmente,

Es hermosa la heredad que me ha tocado (Salmo 16:6).

6. Marston, L.R. From Age to Age a Living Witness. Indianapolis, IN: Light and Life Press, 1960. Pag. 19.

7. Ibid. pag. 41.

8. Ibid. pag. 118 -119.

9. Ibid. pag. 77

10. Ibid. pag. 89.

REPASO DEL CAPITULO 5

1. ¿Cuál fue la doctrina olvidada que Juan Wesley predicó incansablemente? ____________

_______________________________________________________________________

2. ¿Cuales fueron algunos de los resultados del avivamiento metodista en Inglaterra?

a. _______________________________________________________________________

b. _______________________________________________________________________

c. _______________________________________________________________________

3. Según el libro, ¿Qué metodología hizo más impacto en la formación doctrinal que la predicación de Juan Wesley? _________________________________________________________________________

_________________________________________________________________________

4. La contribución más significativa de Juan Wesley en el campo de la doctrina fue ___________

__________________________________________________________________________

__________________________________________________________________________

5. ¿Que hacían los metodistas para asegurar el desarrollo espiritual de los nuevos convertidos?

__________________________________________________________________________

__________________________________________________________________________