UNIDAD 1, CAPÍTULO 7

RESUMEN DE LA PRIMERA UNIDAD

En esta primera parte del libro hemos considerado “Nuestra Herencia del Pasado”. En la segunda parte vamos a considerar directamente la historia de la Iglesia Metodista Libre, a la luz de esta herencia del pasado. Conviene, pues, antes de entrar en el estudio de nuestra propia iglesia, hacer un resumen de lo que hemos aprendido del pasado.

La Necesidad de Reforma en Todas las Edades

Mientras el cristianismo se mueve con los siglos, tiene la tendencia, una que otra vez, de desviarse de los principios fundamentales de la Iglesia del Nuevo Testamento. Dios entonces llama un profeta para fomentar una restauración o reforma. También sucede con frecuencia que una iglesia particular o denominación perteneciente al movimiento cristiano, pierde o compromete seriamente el testimonio por el cual Dios la formó, y otra vez Dios levanta un hombre para que alce de nuevo el estandarte caído. A menudo estas reformas llevan, no a la restauración del grupo original, sino ala organización de un nuevo movimiento, para perpetuar el testimonio renunciado o descuidado por la iglesia madre.11

La Suerte De Los Reformadores

Como expresa tan hábilmente el obispo Marston en la cita usada arriba, ha habido en toda la historia de la Iglesia una tendencia de olvidar a Dios y caminar en pos del pecado. Pero Dios no se deja sin testigos. En todas las épocas ha provisto hombres santos para encaminar a su pueblo otra vez, en los senderos de la verdad. La suerte de estos reformadores era casi siempre igual.

El primer gran reformador fue Noé. El trató de hacer volver a la gente de su maldad, pero logró convencer solamente a siete de ellos. Moisés tuvo mejor éxito porque pudo sacar al pueblo de Israel de Egipto y encaminarlo hacia Canaán; mas pocos de ellos aprendieron a vivir la vida santa. Siempre estaban quejándose de Dios. Algunos de los profetas del Antiguo Testamento lograron convertir al pueblo de su idolatría, y llegaron a ser lideres del mismo. Otros fueron perseguidos por sus predicaciones y murieron por su testimonio de la verdad. Cristo fue rechazado por los sacerdotes del judaísmo, y sus seguidores fueron expulsados de la iglesia. Así que, tuvieron que formar una nueva iglesia–la Iglesia Cristiana. Desafortunadamente, la Iglesia Cristiana ha repetido la actitud de los judíos en muchas ocasiones. A veces ha perseguido a los reformadores del cristianismo y a veces los ha expulsado de la Iglesia. Así que, la historia del cristianismo muestra muchas veces nuevas denominaciones formadas, porque la iglesia madre se ha apartado de la verdad del Nuevo Testamento, y no acepta la predicación de los reformadores. De este modo han quedado formadas muchas denominaciones, incluyendo nuestra propia iglesia, como veremos más adelante.

Nuestra Herencia Del Pasado

Nuestra Iglesia Metodista Libre ha sido modelada por muchas influencias del pasado. De las Sagradas Escrituras heredamos el plan de salvación que predicamos. Aprendimos, además que Dios levanta caudillos para proclamar su Palabra, y que estos caudillos son escogidos por Dios y dirigidos per su Santo Espíritu. No deben su llamamiento a los hombres ni a la Iglesia.

De la iglesia primitiva aprendimos que cada creyente debe ser un testigo de las maravillas de Dios. La adoración en la iglesia debe ser sencilla y cada miembro debe participar en las actividades de la congregación. Pueden haber obreros de muchas clases, pero no hay distinción de rango entre ellos, y los mismos deben ser llamados por Dios a su oficio y llenos del Espíritu Santo.

Heredamos de la iglesia de la Edad Media, la tradición de una nación cristiana que apoya y no persigue a la iglesia. Recibimos también de ella ciertas formas y ceremonias útiles para la adoración publica. Además, aprendimos ciertas formas de gobierno eclesiástico, que ayudan a preservar la unidad de la iglesia y guardarla contra falsas doctrinas.

Somos los descendientes directos de los movimientos espirituales que han existido en todas las épocas, y que se llaman movimientos evangélicos. De ellos hemos heredado una tradición de protesta contra la corrupción e idolatría de la iglesia, y un ejemplo de fidelidad a la Palabra de Dios, aun en medio de la persecución. Estos reformadores no vacilaron, aunque tuvieron que huir para salvar sus vidas; formando otras iglesias, para perpetuar la predicación de la Palabra de Dios.

El movimiento evangélico que tuvo más éxito en la historia de la iglesia fue la Reforma protestante. De ella heredamos un deseo ardiente por la educación de las masas que hace posible a cada uno el estudio de la Biblia. También aprendimos los peligros de ligar la iglesia con el estado porque resulta en dominación del uno sobre el otro. Debemos a ella también una nueva comprensión de las grandes doctrinas de la iglesia primitiva, como la suprema autoridad de las Sagradas Escrituras, la justificación por la fe y el sacerdocio universal del creyente.

Del fundador del metodismo, Juan Wesley, aprendimos que la salvación no puede conseguirse por medio de la razón, los sentimientos, el legalismo, ni el ritualismo, sino por fe en Cristo. Del movimiento metodista heredamos la práctica de predicar la Palabra de Dios dondequiera que haya oportunidad; de cantar alegremente al Señor; y disciplinar nuestras vidas según las normas cristianas. Vimos que la organización de los convertidos es necesaria, y que las grandes doctrinas de la Biblia son suficientes para la salvación y deben ser predicadas con fervor.

La América del Norte, donde nuestra iglesia fue fundada, heredamos el espíritu evangélico de la Reforma y el avivamiento metodista de Inglaterra. De las colonias inglesas aprendimos la necesidad de separar la iglesia del estado para preservar la libertad de cultos. Somos los recipientes del fervor del Gran Despertamiento.

Con una herencia tan grande y bendita, y viendo que somos rodeados de una tan grande nube de testigos, “corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12.1-2).

Es hermosa la heredad que me ha tocado (Salmo 16:6).

11. Ibid. pag. 171.

REPASO DEL CAPITULO 7

1. Según Marston, la tendencia del cristianismo es de __________________________________

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2. ¿Qué es la respuesta de Dios a la tendencia mencionada arriba? ________________________

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3. ¿Qué heredamos de las Sagradas Escrituras? _______________________________________

4. ¿Qué aprendemos sobre la adoración de la Iglesia Primitiva? __________________________

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5. ¿Qué heredamos de los movimientos espirituales? __________________________________

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6. ¿Que énfasis educativo heredamos de la Reforma protestante? ________________________

7. ¿Que tres prácticas heredamos de Juan Wesley y el movimiento metodista?

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