La Biblia nos dice:

Por qué puede usted confiar en la Biblia, “¿Se contradice la biblia?, o “Los resultados conseguidos hasta ahora confirman lo que la fe ya intuía: que ante el aumento de conocimiento, la Biblia únicamente puede salir beneficiada”… expersiones como estas nos incitan a seguir leyendo la Palabra de Dios.

Como colofón a esta reflexión:

Entonces, ¿qué predice la Biblia respecto al sistema de cosas mundial del tiempo presente? Dice: “En los tiempos últimos vendrán días difíciles. Los hombres serán egoístas, amantes del dinero, orgullosos y vanidosos. Hablarán en contra de Dios, desobedecerán a sus padres, serán ingratos y no respetarán la religión. No tendrán cariño ni compasión […]. Buscarán sus propios placeres en vez de buscar a Dios. Aparentarán ser muy religiosos, pero con sus hechos negarán el verdadero poder de la religión”. (2 Timoteo 3:1-5, Versión Popular.)

¡Hoy estamos presenciando el cumplimiento de estas palabras! Pero la Biblia también predice lo siguiente para “los tiempos últimos”: “Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá escaseces de alimento”. Y además, “habrá grandes terremotos, y en un lugar tras otro pestes”. (Mateo 24:7; Lucas 21:11.) Efectivamente, ¡hay profecías bíblicas que hoy están en pleno cumplimiento! Entonces, ¿qué sucederá con las promesas que aún están por cumplirse, promesas tales como: “Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella”, y “tendrán que batir sus espadas en rejas de arado […], ni aprenderán más la guerra”? (Salmo 37:29; Isaías 2:4.) “Demasiado bonito para ser cierto”, quizás digan algunos. Pero en realidad no existe ninguna razón para que dudemos en lo más mínimo de lo que nuestro Creador promete. ¡Su Palabra es digna de confianza! (Tito 1:2.) Al examinar con mayor detenimiento la evidencia, usted se convencerá mucho más. (Bibliografía:  Texto tomado del Internet.)

Si no has leido la Biblia, te ruego que por favor la leas para que sepas lo que Dios te dice.

Salmos 69 (Nueva Versión Internacional)

Al director musical. Sígase la tonada de «Los lirios». De David.

1 Sálvame, Dios mío,
que las aguas ya me llegan al *cuello.
2 Me estoy hundiendo en una ciénaga profunda,
y no tengo dónde apoyar el pie.
Estoy en medio de profundas aguas,
y me arrastra la corriente.
3 Cansado estoy de pedir ayuda;
tengo reseca la garganta.
Mis ojos languidecen,
esperando la ayuda de mi Dios.
4 Más que los cabellos de mi cabeza
son los que me odian sin motivo;
muchos son los enemigos gratuitos
que se han propuesto destruirme.
¿Cómo voy a devolver lo que no he robado?

5 Oh Dios, tú sabes lo insensato que he sido;
no te puedo esconder mis transgresiones.
6 Señor Soberano, *Todopoderoso,
que no sean avergonzados por mi culpa
los que en ti esperan;
oh Dios de Israel,
que no sean humillados por mi culpa
los que te buscan.
7 Por ti yo he sufrido insultos;
mi rostro se ha cubierto de ignominia.
8 Soy como un extraño para mis hermanos;
soy un extranjero para los hijos de mi madre.
9 El celo por tu casa me consume;
sobre mí han recaído
los insultos de tus detractores.
10 Cuando lloro y ayuno,
tengo que soportar sus ofensas;
11 cuando me visto de luto,
soy objeto de burlas.
12 Los que se sientan a la *puerta murmuran contra mí;
los borrachos me dedican parodias.

13 Pero yo, Señor, te imploro
en el tiempo de tu buena voluntad.
Por tu gran amor, oh Dios, respóndeme;
por tu fidelidad, sálvame.
14 Sácame del fango;
no permitas que me hunda.
Líbrame de los que me odian,
y de las aguas profundas.
15 No dejes que me arrastre la corriente;
no permitas que me trague el abismo,
ni que el foso cierre sus fauces sobre mí.
16 Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor;
por tu gran compasión, vuélvete a mí.
17 No escondas tu rostro de este siervo tuyo;
respóndeme pronto, que estoy angustiado.
18 Ven a mi lado, y rescátame;
redímeme, por causa de mis enemigos.

19 Tú bien sabes cómo me insultan,
me avergüenzan y denigran;
sabes quiénes son mis adversarios.
20 Los insultos me han destrozado el corazón;
para mí ya no hay remedio.
Busqué compasión, y no la hubo;
busqué consuelo, y no lo hallé.
21 En mi comida pusieron hiel;
para calmar mi sed me dieron vinagre.

22 Que se conviertan en trampa sus banquetes,
y su prosperidad en lazo.
23 Que se les nublen los ojos, para que no vean;
y que sus fuerzas flaqueen para siempre.
24 Descarga tu furia sobre ellos;
que tu ardiente ira los alcance.
25 Quédense desiertos sus campamentos,
y deshabitadas sus tiendas de campaña.
26 Pues al que has afligido lo persiguen,
y se burlan del dolor del que has herido.
27 Añade a sus pecados más pecados;
no los hagas partícipes de tu *salvación.
28 Que sean borrados del libro de la vida;
que no queden inscritos con los justos.

29 Y a mí, que estoy pobre y adolorido,
que me proteja, oh Dios, tu *salvación.
30 Con cánticos alabaré el *nombre de Dios;
con acción de gracias lo exaltaré.
31 Esa ofrenda agradará más al Señor
que la de un toro o un novillo
con sus cuernos y pezuñas.
32 Los pobres verán esto y se alegrarán;
¡reanímense ustedes, los que buscan a Dios!
33 Porque el Señor oye a los necesitados,
y no desdeña a su pueblo cautivo.

34 Que lo alaben los cielos y la tierra,
los mares y todo lo que se mueve en ellos,
35 porque Dios salvará a *Sión
y reconstruirá las ciudades de Judá.
Allí se establecerá el pueblo
y tomará posesión de la tierra.
36 La heredarán los hijos de sus siervos;
la habitarán los que aman al Señor.

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