Después de una planificación minuciosa por parte de la Directora del programa Child Care Ecuador, la Licenciada Elvia Jácome, quien ha puesto su amor en los niños Metodistas Libres ecuatorianos, se pudo realizar todo el plan de trabajo con los misioneros juveniles en la Iglesia Casa de Oración del recinto Chemere en la Provincia de Esmeraldas; y gracias a la dedicación de ella se ha logrado establecer el programa Child Care Internacional, ahora ya en 5 Iglesias de la 9 que son filiales de la MMLE, beneficiando de esta manera a cerca de 200 niños, quienes de no ser por el apoyo de los padrinos no podrían asistir a una escuela regular, es por esto que damos las gracias a Dios primeramente y a la Misión Metodista Libre de USA que nos ha permitido implementar esta asistencia en nuestras IML.
Durante 10 días consecutivos, a 9 horas de distancia desde Quito, y a dos horas de camino a pies, desde el sitio más cercano hasta donde llega la ranchera (autobus abierto) un grupo de 14 juveniles bajo la tutoría del pastor Manuel Rosero (Director de la MMLE) realizaron trabajos de voluntariado en la escuela pública del recinto Chemere, impartiendo clases a los 45 niños de diferentes niveles o grados, por cuanto la profesora titular quien es unidocente (una profesora para todos los niveles), estaba en una semana de vacaciones por las festividades
de fundación de la Provincia de Esmeraldas, pero los niños deseosos de aprender, no tomaron vacaciones y asistieron a clases en la escuela durante la mañana de los 6 días laborables en este lugar de este campo ecuatoriano, y por las tardes asistieron ala Iglesia Metodista Libre del mismo lugar, para iniciar lo que será muy pronto, los denominados Clubes OANSA (AWANA CLUBS), esto hasta las 16h00, para luego de la merienda reunirse con el grupo juvenil de la Iglesia con la finalidad de capacitarles en el trabajo que se realizó, con el propósito de dar
continuidad a las actividades tanto de reforzamiento escolar como del desarrollo de los clubes Oansa.
Los dormitorios para el equipo de voluntarios consistían en unas tarimas hechas de madera (tablas juntas unas a otras levantadas del piso) sin ninguna protección como colchones o algo así, solamente se colocaba un petate (tejido con vegetales del lugar) y un mosquitero para evitar las picaduras de los zancudos (mosquito anófeles), a pesar de las dificultades físicas, se pudo sentir la presencia del Espíritu Santo dándonos una bendición especial, no importó las incomodidades porque el amor de toda la gente; niños, jóvenes, miembros de la Iglesia y de la comunidad, superó a las cosas que nosotros los citadinos no estamos acostumbrados pero que la gente de estos lugares tienen que vivirlas todos los días.
El pastor de la Iglesia “Casa de Oración” Cristóbal Preciado junto con los miembros de la Iglesia y de la comunidad, quedaron muy agradecidos y deseosos de que regresáramos, uno de ellos Modesto Arroyo, se preocupaba de que no faltara el verde (un guineo especial que se lo consume verde y se puede preparar una gran variedad de platos deliciosos) para la comida, levantándose muy temprano trayendo a la Iglesia en caballos el producto de la tierra, unas mujeres miembros también de la iglesia y a la vez madres de familia de la escuelita, traían leche, o queso, o
simplementre hielo para los refrescos que preparaban bajo la dirección de la esposa del pastor, Tomasa, quien a pesar de padecer de varices en sus piernas, estaba preocupada de que la comida esté a tiempo; todo esto fue una bendición enorme para cada uno de los voluntarios que con lágrimas en los ojos nos despedimos con la promesa de regresar algún día. GRACIAS MISIONEROS JUVENILES; que Dios les recompense por su servicio a la comunidad de Chemere; y a los niños también gracias por permitirnos servirles de esta manera.
Algo muy importante que quiero destacar es la participación de los esposos “Ignacio y Josefa Rodríguez” quienes donaron la mitad del terreno en que se encuentra la Iglesia y ellos mismo son miembros de ésta, la hermana Josefa se acercó un día de intensa acticvidad con los niños y pidió que la visitaramos para orar por su esposo que ya no puede caminar por su artritis, lo hicimos con el equipo de líderes y pudimos ver la falta de prácticamente todo en su casa, solamente un techo de zinc y las paredes y el piso de unas tablas ya envejecidas por el tiempo y carcomidas por las lluvias, y algunas cosas que sutilizan para su vivir cotidiano, la casa realmente esta en un estado deplorable; personalmente doy gracias a Dios por la participación de estos hermanos que a pesar de su edad avanzada y su pobreza, están apoyando con firmeza al desarrollo de la Iglesia.
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